samedi 29 novembre 2008

En la azotea, mirando al mar, alma tardía


Se fueron todos.
Dejaron sus gritos
Rompiendo en el muelle
Y se fueron.

Y aquí estamos
Parecemos muertos
De marfil y hielo
Pero estamos.

Oh amiga
Te haré uno nuevo
En donde lo guardarás
Todo: lentitud y cielo.

Te inventaré la playa
Y será la arena
Y te protegerá
Cuando venga el miedo.

mercredi 19 novembre 2008

Hablando a los árboles


1

…y la dulzura
también
es como un barrio entero
de casas baratas

se oculta detrás
de un sorprendente
número de ventanas
por momentos

-amor te espero ven
de nuevo nadie
sabe en que vino agoto
mi amargura nadie



2

pálido
el horizonte
se derrama
como mancha de aceite

en el fondo
de una taza hay
un algo de futuro
conquistado paso a paso

dos cientos gramos
de esperanza por trago
y el resto
a cuenta del pasado



3

acercando mis
cinco dedos
a la piel
es cuando
surge el sol en
el más puro
de los cinco
lagos.

en los labios
cada vez
la tentación
se hace más cerca

en esa misa oscura
donde
duerme el silencio
más abierto
¿me ves?
pensándome
húmedo todo
y todo muerto.

Si la lluvia continúa, no sé si podré seguir



1

escucha
está lloviendo
es la niebla en el corazón
un terremoto
un corazón de ardilla
que
de rama en rama escucha
llueven manos
como arañas
en los pechos de todos
los deseos del mundo
llueven temblores finos
bajo los árboles ven
y sé paciente
escucha ese murmuro que ya sube.


2

conozco esa razón que sin razón se ensaña
y se insinúa
esa espesura blanda
que grita en los senderos tibios
ese trasudor esa locura
esa lentitud enfurecida
esa nube ese calor ese suspiro
esa toda dulzura incandescente
esos labios de amor esa aspereza intensa
rudeza rigor avidez jarabe oscuro
extremo vértigo reptil augurio
entrega
conozco los multitudinarios dientes
el ancho vivo la esperanza
el vértice
el combate
el cuello dilatado el terciopelo
impuesto hasta los dedos
la magia y la alegría
de la piel
momentos de fe y de achicoria amarga
cuando se unen uno a uno
amor y muerte y lucero y calor
y alivio máximo
y noche y luna llena.

Noches con y noches sin ella en la azotea


1
La noche de hoy
no es ni triste
ni alegre.
No hay poesía,
no hace ni calor ni frío.
Es una noche absurda
sin ti,
sin nadie.



2
Poco a poco
se consumen las tinieblas.
Asi se agotan las risas
más tristes del invierno.



3
En la noche de las almas
claras parece como si
fluctuase
la luz de las estrellas.



4
No le lleves contraria al destino.
Está la noche
como para llover
Y ya me estoy preguntando
dónde andará dónde
el hombre aquel que eso ha dicho.

Haikús tristes


1
Dónde estás
que no parece
que estés?



2
Su mirada
se pierde en la lluvia
ese destino



3
Si algo buscas
¿es, me pregunto,
para saber quién eres?



4
Delicadeza es
lo que pones en la puntualidad
cuando te callas



5
En las espadas
del aliento has puesto
polvo de paciencia



6
Lo desconocido
no tiene nombre. Se le da
nombre al llegar



7
Atardecer
de primavera. Un día en que
no llega nadie.



8
Tierras estas
que nos llaman sin saber
adónde vamos.

Sombras, luces y brumas en el café de Elvira


1


"Veo a Douve tendida.
El la ciudad escarlata del aire, en donde sobre su rostro combaten las ramas,
las raíces se encuentran y siguen su camino por su cuerpo "
(Y. Bonnefoy)



Y ésta es aquella del amor
Amada en la distancia
Tendida toda, los brazos
Extendidos
Más allá de los vestidos
Tan frágil que al abrirla
Se anudan las gargantas
2
Todo el día estás sediento
Y esperas campanadas
Te refugias buscando calor
Todo el día estás hambriento
De un amor negro
Que grita en la distancia.



Pensé que tenía más pasado en los ojos


"Oh mujer!
En tu perfil se encanta la tierra
Veo como desapareces.

La hierba desnuda está en tus labios y el brillo del sílex
Inventa tu última sonrisa.

Ciencia profunda donde se calcina
El viejo bestiario cerebral."

(Yves Bonnefoy)




lo que me gusta del aire
es su suavidad
sus destellos cuando son blancos y amarillos
y azules si es de madrugda
lo que me gusta del aire es cuado te veo
en el espejo
oyendo en tu columna vertebral
algo que tal vez dure de la noche
y pareces clara como
cuando se abre la ventana y está
vestida de colores
la aurora para declinarnos el primer hola del día

y estás y no estás
al cabo de mis dedos

(no me duele tanto el alma
como parece a veces
a veces más)